El cantón libre y ácrata de Lavapiés

Lavapiés

SINOPSIS
Mi sangre bombea la mugre de Lavapiés.

PRÓLOGO
«Dicen que Lavapiés se asienta sobre un volcán telúrico de asombrosa potencia. Dicen que en su incepción fue una judería o quizá un barrio árabe. Dicen las malas lenguas que Lavapiés siquiera existe más que como un sueño turbio de la prole progre. Qué la calle Lavapiés, la plaza de Lavapiés y la parada de metro de ese nombre son la única realidad patente y dicen que deberían referirse al barrio de Embajadores, hablando con propiedad, o simplemente una pequeña sección del Distrito Centro. Dicen que nadie se pone de acuerdo sobre cuales son las lindes de ese barrio-entelequia. Hay quien llama a la calle de Ribera de Curtidores su frontera occidental mientras otros miran más allá, comiéndole terreno a La Latina. Otros que si la calle Santa Isabel es su frontera norte mientras que algunos argumentan que es Atocha. Casi todos coinciden en que las rondas de Toledo, Valencia y Atocha lo delimitan al sur, mientras que el museo Reina Sofía guarda la puerta oriental de Lavapiés y dicen que el fantasma de una enfermera de cuando el edificio era un hospital y otra reina jugaba a las cartas en un real casino, impide que ningún ser no espiritual invada el reino vaporoso de este Lavapiés imaginario. Dicen tantas y tantas chorradas de Lavapiés que nada de lo que contiene este libro será lo suficientemente increíble para parecer la verdad desnuda. Aun así lo es y yo lo certifico.»